jueves, 30 de junio de 2011

Rafael Rangel exponiendo en Maracaibo

Cuadrado Cuádruple

Pintura sobre aluminio

122x122 cm c/u

domingo, 19 de junio de 2011

El Nacional/Entrevista a Fernando Castro Flórez

 





EL NACIONAL - Domingo 19 de Junio de 2011

Guia Tv/7

 

 

Guia Tv

ARTE Fernando Castro Flórez defiende el papel de ferias y bienales

"En el museo no están para hacer de DJ"

El académico español cree que el caos expositivo del MAC revela el desarreglo intelectual que vive el país

 

CARMEN VICTORIA MÉNDEZ
cvmendez@el-nacional.com


 

Fernando Castro Flórez tiene una hora libre antes de su última conferencia en Caracas.

Decide aprovecharla para escrutar las salas del Museo de Arte Contemporáneo. Allí, las relaciones inexplicables entre un Picasso, un Rauschenberg y una obra de Lluis Barbá colocados en secuencia le lleva a cuestionarse qué pasa allá dentro. Por eso, cuando se encamina de regreso al auditorio y le preguntan qué impresión tiene de la institución, el crítico, filósofo, curador y docente de la Universidad Complutense de Madrid ­invitado de honor de la Feria Iberoamericana de Arte­ responde: "Acá hay un berenjenal".

­¿No se lleva una buena impresión del museo? ­Creo que, desafortunadamente, tengo una mezcla de fascinación por las obras y desasosiego por el montaje. He estado en muchas ocasiones en el Museo de Arte Contemporáneo, que tiene una cantidad de obras maestras increíble. Pero en esta última visita me ha parecido un caos total. Es como si estuviera entrando al gran bazar de Estambul. La exposición de la colección permanente estará hecha con toda la buena intención, pero es una insensatez. Ponen las obras pegadas unas a otras, una escultura viene montada encima de un video y de un dibujo. Esto es como si fueras a casa de un amigo y te sirviera el desayuno, el almuerzo, la cena y la merienda juntos. Creo que es un error querer presentarlo todo, se necesita de un cierto orden. En el museo no están para hacer de DJ. No se puede hacer mezclas. En Caracas hay un patrimonio superior al de muchos otros países del Cono Sur, pero resulta que hoy da un poco la sensación de que falta finura. Lo otro interesante en el MAC es el caos con la iluminación. Pienso que para que el museo funcione hay que quitar obras, tomar las propias y justas e iluminarlas. Hay crisis eléctrica, pero tenemos un salón ­el auditorio­ que parece el Polo Norte, con un aire acondicionado a tope; mientras en las salas hay tal oscuridad como en una iglesia románica. Otros museos, como el Alejandro Otero, han acogido damnificados. Imagino que había que atender a la gente, pero el que un museo se usara de esa manera revela un poco la sensibilidad estructural del país. Cada época lee el arte como cree que tiene que leerla, y ésta lo hace con una mezcla de conservadurismo abstracto, arte decorativo burgués y desorden total. Hay un gran desarreglo intelectual que comienza cuando prendes la tele y escuchas los discursos políticos. Se puede citar al mismo tiempo a Noam Chomsky, al otro y al de la moto. Eso hace que uno diga al final: si eso viene bajando escalones y se va mezclando con todo, pues, al final los museos, aunque cuenten con gente muy seria y con ganas de hacerlo bien, acaban pegando una estocada en hueso.

­Ha dicho en sus conferencias que estamos en la era de las ferias y del bienalismo.

¿Qué papel juega la FIA en ese entramado internacional? ­Cada feria tiene que buscar un espacio propio. La FIA cumple 20 años. No es fácil hacer 20 ediciones, creo que eso es digno de subrayar. Puede haber muchas críticas, pero mantener un proyecto contra fenómenos políticos, económicos y sociales tan grandes como los que ha tenido que asumir la sociedad venezolana merece algún tipo de elogio y de consideración. Decir únicamente que las ferias están agotadas o que la FIA ya no tiene una razón de ser es precipitado. De hecho, en la inauguración vimos la afluencia masiva de público, una actitud que transmitía un cierto optimismo, una presentación profesional de las galerías... Uno podría esperar más innovación y riesgo y menos conservadurismo de las propuestas, pero es una feria que necesita sacar resultados económicos. El dinero no nos lo jugamos nosotros, se lo juegan las galerías.

­¿A los artistas venezolanos los aplasta el peso de la tradición abstracta? ­La abstracción es en Venezuela el código canónico. En la FIA viví un momento singular y desolador a la vez, la presencia aplastante de Cruz-Diez.

Había una especie de déjà vu, una sensación de retorno de lo mismo y de empantanamiento. Da la impresión de que el tiempo no ha pasado, pero el mundo de Cruz-Diez, Soto y Vasarely correspondía a una idea ya caducada de progreso.

Hoy cualquiera que venda eso es un farsante. Es como para decirle: chico, aparta un momento la vista de la pieza tan hermosa que estás viendo y mira a tu alrededor. Verás que el mundo no es abstracto, sino de una concreción apabullante, sin ángulos rectos ni colores puros. Hoy en día tanto la abstracción como el minimalismo dogmáticos tienen que ser totalmente criticados.

Creo que esa abstracción en el mundo contemporáneo venezolano es ideológica y encubre la idea de que es a veces bueno regodearse con lo abstracto cuando la realidad es caótica.


 

 

 

sábado, 18 de junio de 2011

Artículo en Papel Literario

Estimados amigos,
Los invito a leer el artículo sobre mi exposición, escrito por Sandra Pinardi, que salió hoy en el Papel Literario de El Nacional!!!

Saludos,
Carola Bravo

miércoles, 8 de junio de 2011

viernes, 27 de mayo de 2011

Invitación Fundación ARTE SANO

 

Nos complace invitarte a la inauguración de la exposición Trazos y gestos a la carta. Caricaturas de aquí y de allá de Edo.

 

Saludos


Sudán A. Macció

             

Andrea Motis ( y Doris Day)

 

 



Andrea Motis...

Ella toca saxo alto, saxo tenor, trompeta y encima canta jazz...con quince años.



http://www.youtube.com/watch?v=YmKQOqUgFIM

 

(Andrea Motis - Basin Street blues)

 

 

 

(Love me or leave me, que inmortalizara nada menos que Doris Day, en la película del mismo título, de 1955, dirigida por Charles Vidor, con James Cagney y Cameron Mitchell como co-protagonistas).

 

Ahora, por cierto, el video de Doris Day cantando la canción al final de la película, con James Cagney diciendo en el parlamento final: "You gotta giver her credit...the girl can sing..." ¿que si ella podía cantar?

 

 

 

 

AQUÍ PUEDES VER UNA BREVE NOTA SOBRE EL PRIMER DISCO DE ANDREA:

 

"Andrea Motis, o el jazz nacido en Sant Andreu..."

 

 





 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 25 de mayo de 2011

sábado, 21 de mayo de 2011

El tejido Wayú se encuentra con su equivalente Navajo

 

 

Una muestra de la obra textil del artista Roy Kady se expone en el estado Zulia

 

ROBERTO RODRÍGUEZ M. |  EL UNIVERSAL

sábado 21 de mayo de 2011  12:00 AM

Roy Kady tiene 45 años. Desde sus tardíos 20 se dedica a la creación textil en una suerte de tributo a la tradición que aprendió de su madre y que ninguna de sus hermanas quiso asumir como propia al convertirse en mujeres "muy modernas", como narra él mismo.

"Todas las piezas cuentan una historia, es mi interpretación llena de símbolos del paisaje o la vida", dice el artista perteneciente a la tribu Navajo de los Estados Unidos.

Kady se encuentra en Venezuela por dos razones. La primera, su obra es expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia en una muestra llamada El cántico de la araña macho. Lo otro, es que será facilitador de un taller de tejido para un grupo de artesanos de la etnia wayú en Maracaibo.

Con gran serenidad y mucha modestia, Kady habla de su labor a la par que saca de una mochila los materiales y herramientas con los que trabaja para mostrarlos, orgulloso, y disponerlos para las fotografías.

"La inspiración es todo lo que me rodea", sentencia firme mientras maneja un pequeño trozo tejido en el que predominan los colores desérticos de su tierra natal en Nuevo México. Su relación con la naturaleza no la rompe ni la distancia. "En mi computadora llevo siempre fotos de los paisajes de mi tierra para no extrañarla", asegura co un ovillo color ocre en la mano.

Una de las particularidades de Kady como artista y que llama tanto la atención sobre su persona y obra, es que se involucra por completo en todas las etapas de la producción de sus piezas, desde la cría de las ovejas, el procesamiento de la lana, su coloración, el tejido y hasta la elaboración de las herramientas necesarias para todo lo anterior.

Él lo asume como algo absolutamente lógico. "Yo soy un campesino, cultivo mucha de la comida que como, crío mis propias ovejas y tengo una vida cómoda", reconoce.

Sin embargo, de lo que más podría decirse que se ufana, si lo hiciera, es de su cultura. "He conseguido mantenerme fiel a las tradiciones de mi gente que han pasado por generaciones de padres a hijos", indica.

Ante la pregunta sobre el riesgo que esas tradiciones -y en especial el tejido- corren ante las amenazas de la modernidad, él, calmado, explica: "en algún momento fue un arte perdido y parecía que iba a morir, pero gracias a personas que como yo estamos reenseñando a los jóvenes la mantemos viva y a flote", cuenta del ancestral oficio que cada día se consolida más como arte y se aleja de la categoría de artesanía gracias al interés de coleccionistas y museos.

Precisamente en plan de profesor es que Kady estará a la cabeza de un taller para tejedores wayú. Tras visitar Ecuador para una tarea similar, el artista nativo americano no esconde su emoción y espera vivir algo parecido en el país. "La presencia del colibrí en los tejidos fue una conexión que encontré con los indígenas ecuatorianos, para quienes el ave es tan importante como para nosotros los Navajo, que los consideramos como mensajeros y sanadores" cuenta.

Compartir experiencias y conocer cómo es el trabajo textil en otro lado del mundo es una de las metas de Kady, quien se adelanta y cuenta "a veces cuando tejo pierdo el sentido del tiempo, entro como en una suerte de trance y me doy cuenta de que pasé ocho horas trabajando y está allí una obra lista o adelantada, es como mágico", dice el artista detrás de piezas como tapices, cinchos, bolsos, mantas ceremoniales y hasta trajes.

Apasionado como lo es de su trabajo, relata que los Navajos tienen un ritual para bendecir las herramientas, los materiales y hasta a los propios tejedores. "Cantamos durante el trabajo para comunicarnos con los espíritus y darle más poder a las herramientas. Tratamos todo como que fueran personas, y por eso les damos un descanso cuando lo necesitan, para eso tenemos varias herramientas"

¿Es difícil estar lejos de casa tanto tiempo? "Hay tiempos en los que extraño a la familia y a mi perro pastor, pero son cosas que sé que estarán allá cuando regrese", afirma.

 

viernes, 20 de mayo de 2011

Calendario de Subastas 2011